domingo, 27 de octubre de 2013

La soledad del artista

Con alma pero sin el calor del público.
Plaza de Gracia. Once de la noche del viernes 25 de octubre. Noche de calle, de mucha calle y quizá el joven músico pensó que sería fácil llegar a un público ansioso de aire suave, cielo estrellado, cerveza fría y otoño disfrazado. "Lo hace bien, bastante bien", pensé. Pero ni Carolina de Mc Clan consiguió que ninguna de las sillas de las terrazas se volviese, como por resorte y al estilo 'La Voz' para dedicarle al chaval al menos una mirada de agradecimiento. En ese instante, un viandante se plantó delante, escuchó y dejó su moneda; pero solo uno. Quizá lo más bonito de su actuación a pie de plaza, fue que el artista no perdió ni la sonrisa ni el aplomo y todo ello muy a pesar de que no hubo un solo aplauso cercano y que una tapa de carne con tomate en las mesas fuese capaz de centrar mucho más la atención del público que la expresión del alma del joven artista. Seguro que en medio de esa canción el cantante buscó más el calor de una sonrisa o de una mirada de gratitud que los dos o tres euros que podía dejarle el platillo. Una vez más, cuestión de dignidad. A saber las veces que este hombre se hablará a a sí mismo de su futuro... ojalá la indiferencia de un mundo que no sabe de cosas bellas le obligue a tirar la toalla de los propios sueños. 

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